AgendaTlaxcala

En la época de la independencia Miguel Hidalgo por Luis Pérez Cruz

Columna por Luis Pérez Cruz
Vienes 01:01 pm, 18 Sep 2020.
Luis Pérez Cruz
agendatlaxcala
2088 lecturas | 0 comentarios
En la época de la independencia Miguel Hidalgo por Luis Pérez Cruz

Vemos con gran decepción en las redes sociales, la forma en que muchos damos a conocer algo de la historia a través de las frases como “lo que nadie sabía…”, “muy pocos saben”, “Porfirio Díaz el mejor presidente de México” “Iturbide el verdadero padre de la patria”, entre muchas otras. Por desgracia, en su gran mayoría, se utiliza la información para denostar y desestimar la participación de muchos personajes en la historia mexicana.

En esta ocasión recuperaremos la persona de Miguel Hidalgo, padre de la patria, decimos la persona porque como dice el historiador mexicano Edmundo O’Gorman, fue tan violenta, tan devastadora la revolución acaudillada por Hidalgo, que siempre nos embarga la sorpresa al recordar que sólo cuatro meses estuvo al mando efectivo de las huestes. En el increíblemente corto espacio de ciento veinte días, aquel teólogo criollo, cura de almas pueblerinas, galante, jugador y dado a músicas y bailes, gran aficionado a la lectura y amante de las faenas del campo y de la artesanía, dio al traste con un gobierno de tres siglos de arraigo; porque si la vida no le alcanzó para saberlo, no hay duda que fue él quien hirió de muerte al virreinato.

Con esta entrega pretendemos mostrar al ser humano, con una grandeza incomparable y por ningún motivo pretendemos cuestionar el lugar que ocupa, la idea es, como lo señalamos anteriormente, la historia la forjan seres humanos, no personajes extraídos de la mente de quienes inventaron la historia oficial, de bronce. Vamos con la entrega de un fragmento de Los procesos inquisitorial y militar del padre Hidalgo y otros caudillos insurgentes, facsímil publicado en 1953, a los doscientos años del nacimiento de Hidalgo; tomado en parte del original y cotejado el texto con el de la “Colección de documentos para la historia de la independencia de Hernández y Dávalos”, de 1887.

“Que el que declara ha tenido en la insurrección el carácter de Capitán General que se le confirió en Selalla por el ejército que le seguía, desde el pueblo de Dolores, San Miguel el Grande y otros; el cual conservó hasta Acámbaro que se confirió por la oficialidad de dicho ejército el de Generalísimo y todo el mando Político supremo, uno y otro con el tratamiento de Excelencia el cual se le conbirtió después en el de Alteza que unos se la daban simple, y otros con el aditamento de Serenísima, pues asi este tratamiento  como el de Excelencia, se lo dieron arbitrariamente y sin órden ni acuerdo formal precedente, que con este carácter siguió hasta perdida la acción  del Puente de Calderón en Guadalajara, y retirándose sobre Zacatecas fué alcanzado en la Hacienda  del Pavellón que está entre dicha Ciudad y la Villa de Aguas Calientes por Don Ignacio Allende nombrado Capitán General desde el que declara fué investido con el título de Generalísimo en Acámbaro, y en dicha Hacienda  fué amenazado por el mismo Allende lo que hubo de hacer y lo hizo verbalmente y sin ninguna otra formalidad, desde cuya fecha siguió incorporado al ejército sin ningún carácter, intervención y manejo, observado siempre por la facción contraria, y aún ha llegado a entender que se tenia dada orden de que se le matase si se separaba del ejército lo mismo que contra Abasolo y el nombrado General Iriarte…”

“…el que declara (Hidalgo) marchaba con el ejército en los términos que deja espresados y más bien como pricionero que por propia voluntad y así ignora positivamente el objeto de esta marcha, aunque presume que llevarían el dé hacerse de armas en los Estados Unidos; pero mas el particular de Allende y Jimenez de alzarse con los caudales que llevaban y dejar frustrados á los que los seguían, pues desde Zacatecas advirtió en Allende que procuraba deshacerse de la gente antes de engrosarla, y se lo advirtió mucho mejor luego que se juntó con Jimenez en el Saltillo teniendo en prueba de esta presunción que el que declarara les dijo allí, que la gente se iba desertando, y l  os dos le contestaron que no le hacía.”

0 comentarios


Publica tu comentario

Puedes publicar comentarios aún sin registrarte.
Nombre

e-mail, NO será publicado.

Sexo

Comentario * 200 caracteres


Podcast