Tlaxcala al fin del imperio de Maximiliano por Luis Pérez Cruz
Luis Pérez Cruz
agendatlaxcala
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Ya que estamos en septiembre, el mes de la patria, decidí recordar un pasaje de la historia de Tlaxcala y su participación en la guerra contra el Imperio de Maximiliano, ya que fue importante nuestra entidad en el desenvolvimiento y triunfo de la República en el oriente de México, sobre todo con la participación de los liberales tlaxcaltecas que dominaron la parte nororiente del estado y la sierra norte de Puebla, como es el caso de Miguel Lira y Ortega; no obstante la disputa por Tlaxcala, entre liberales y liberales moderados, se dejó sentir aún con la presencia de las fuerzas del Imperio.
Entre 1864 y principios de 1866 hubo una relativa calma en la región tlaxcalteca, al tratar de pacificar la región, las fuerzas imperiales agregaron los municipios poblanos de Zacatlán, Chignahuapan y Tetela al territorio tlaxcalteca, causando inestabilidad en la región y provocando descontento y resistencia de grupos de hacendados poblanos, hacia el final de 1865 se recrudece la violencia en el norte del estado y la sierra norte poblana, por lo que aprovechan los republicanos como Lira y Ortega para lanzar una ofensiva, con el fin de recuperar la parte centro sur de Tlaxcala.
A principios de 1867 es ocupada la ciudad de Tlaxcala por las fuerzas liberales y el general Rodríguez Bocardo quedó a cargo de una brigada de Caballería, lo anterior obligó a trasladarse a Puebla, dejando a su secretario de gobierno, Miguel Lira y Ortega, como gobernador provisional. Su nombramiento lo recibió del general en jefe del Ejército de Oriente, Porfirio Díaz.
La recuperación de Tlaxcala trajo como consecuencia nuevos problemas al interior del grupo liberal, ya que ahora se disputaban el liderazgo Rodríguez Bocardo y Miguel Lira y Ortega; el primero se había mantenido en las filas del liberalismo durante la guerra de reforma, pero en 1863 decide apoyar al segundo imperio y es hacia septiembre de 1866 cuando regresa al partido liberal.
Por su parte, Miguel Lira y Ortega se mantiene del lado liberal y paulatinamente crece su presencia como líder, además de haberse destacado en la lucha contra los franceses, al grado que pierde a su primera esposa y uno de sus hijos.
El propio Lira y Ortega escribió sobre la participación de los tlaxcaltecas en defensa de la republica durante el año de 1866, donde además ya mostraba las hondas diferencias dentro del partido liberal tlaxcalteca.
La inestabilidad política generada por la intervención extranjera agravó la ya de por sí complicada situación económica y social en Tlaxcala. Andrés Angulo lo describe de la siguiente manera: “Había, como en la Guerra de Tres Años, el germen de la desmoralización; la autoridad no podía recobrar ni conservar su prestigio en medio de los estragos de la guerra. El bandolerismo, envalentonado por la impunidad y a la sombra de cualquier bandera, hacía más triste y dolorosa la situación”. A pesar de esta situación, el compromiso republicano motivó a los liberales tlaxcaltecas a continuar en la búsqueda por derrocar al gobierno extranjero. Las arengas son más que ilustrativas, como la que a continuación rescatamos: “A las armas, pues tlaxcaltecas, y venid á auxiliar a los heroicos esfuerzos de nuestros hermanos, á cuyo lado otras veces habéis peleado con las huestes de la tiranía: veréis la moralidad y el verdadero orden entre sus filas, y que sus campamentos no solo son el ara de sacrificios delos patriotas, sino el altar de la reconciliación de todos los mexicanos, sea cual fuere su color político, para llevar triunfante sobre los escombraos del desgraciado trono imperial, el hermosos pabellón de la República”, publicado en El Pueblo, diario oficial del gobierno tlaxcalteca. O bien el discurso de Antonio Rodríguez Bocardo, en el que llama al pueblo tlaxcalteca a mantenerse firme en la lucha contra el imperio: “Es necesario, es preciso trabajar desde hoy sin tregua ni descanso en que todos vosotros os deis el sincero abrazo de la concordia, y unidos en sentimientos é ideas, solo conspiréis al sagrado fin de reconquistar con las armas en la mano la Independencia nacional”, también publicado en El Pueblo, en el año de1867.
La conclusión del Imperio de Maximiliano sacó a flote la disputa por Tlaxcala, Juárez impuso a Miguel Lira y Ortega en la gubernatura, sin mucha resistencia de Porfirio Díaz, con lo que se concluía esta etapa y se iniciaban los intentos por la recuperación económica, la pacificación y la consolidación política de la entidad.
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