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Un criminal atentado a la salud por la 4T por Marco Antonio Ortiz Salas

Los campesinos e indígenas de este país nos oponemos a la reforma a la Ley y nos vemos obligados a denunciar el peligro para la salud
Miércoles 01:53 pm, 08 Jul 2020.
Marco Antonio Ortiz Salas
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Un criminal atentado a la salud por la 4T por Marco Antonio Ortiz Salas

Hemos alertado sobre la peligrosidad de la Reforma a la Ley de Variedades Vegetales y la adhesión a la que se obliga al Estado mexicano al UPOV 1991 (Convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales), pero más allá de las consecuencias negativas hacia los campesinos e indígenas que se han expuesto en este espacio, todavía resulta más alarmante que los legisladores de MORENA no consideren los inminentes riesgos para la salud que representaría abrir paso legal a las semillas transgénicas.

Es incomprensible y deja un ambiente de muchas dudas (sobre todo suspicacias) que los promotores de dicha reforma la defiendan a piejuntillas cuando el maíz mexicano ha sido parte de nuestra cultura por el alto contenido simbólico que posee. Pero por el momento, sin soslayar en esa importancia cultural, nos referiremos a los potenciales daños que causa la siembra de maíz transgénico y que se ha sustentado en estricta evidencia científica por instituciones prestigiadas.

La práctica que realiza Monsanto por ejemplo, se basa en modificar el material genético de las semillas altamente comerciales como el maíz en la que se le adicionan una serie de características mediante ingeniería genética que les permiten tolerancia a herbicidas o generar un auto pesticida. Esto bajo el argumento de que un cultivo transgénico disminuye costos de producción, uso de agroquímicos ¡vaya contradicción¡ y eleva los rendimientos de los cultivos. Aunado a esto, Monsanto no solo obtiene enormes ganancias por el uso de semillas transgénicas, sino que además, haciendo uso de la patente que tiene sobre el glifosato, recibe grandes utilidades de las ventas de este herbicida a pesar de que la Organización Mundial de la Salud ha confirmado que es cancerígeno. En pocas palabras un negocio redondo a costa de la salud y de los daños al medio ambiente.

Ante las presiones de los campesinos e indígenas de diferentes latitudes y que en México no fueron la excepción, se logró desde hace algunos años que la OMS, a través de la Agencia Internacional para la Investigación Sobre el Cáncer (IARC) realizaran estudios independientes contrastados con los de Monsanto, en los que demostraron las relaciones de cinco plaguicidas con efectos nocivos en la salud por su alto potencial carcinogénico. De éstos cinco compuestos organofosforados utilizados por Monsanto (Glifosato, tetraclorvinfos, malatión, paratión y diazinón) se demostró la alta peligrosidad del glifosato al ser el producto causante de cáncer en animales de laboratorio de acuerdo a los dictámenes. Lo peor del glifosato radica en que es el agrotóxico de mayor uso, tanto en pequeña como a gran escala, pues es común encontrar su uso en los jardines de los hogares, la agricultura urbana y en la agricultura en general.

El dictamen de la IARC va más allá: se encontraron pruebas fehacientes de daños cromosómicos en células humanas además de que, al analizar a agricultores en contacto directo con el glifosato, encontraron pruebas de carcinogenicidad.

Todos los estudios realizados por diversas instituciones, muchas de ellas no gubernamentales en Estados Unidos, Brasil, Argentina y varias ciudades de Europa, han documentado casos de cáncer o de malformaciones congénitas por arriba de la media nacional donde se utiliza el glifosato, un verdadero asesino silencioso del qué, hasta dependencias gubernamentales o instituciones de salud, muchas de ellas coludidas con el poderío económico de Monsanto, niegan su peligrosidad.

Los campesinos e indígenas de este país nos oponemos a la reforma a la Ley y nos vemos obligados a denunciar el peligro para la salud que representan las variedades transgénicas, nosotros reivindicamos la riqueza en todos los sentidos del maíz, nuestro principal alimento desde tiempos ancestrales y de sus más de 60 variedades nativas. Contrario a cualquier ley, que de entrar en vigor desconoceremos y desobedeceremos, nos pronunciamos por crear una reserva genética a partir de nuestro maíz nativo y evitar riesgos a la salud. No es concebible que en medio del incremento a la pobreza, desempleo y una polarización política más álgida día a día, MORENA pretenda como mayoría en el congreso, aplastar a las voces opositoras a la reforma como en los viejos tiempos del sistema. Más grave aún, que haya legisladores mentirosos que con cinismo y descarado traten de acallar las voces de quiénes con argumentos hemos defendido en ésta y en anteriores administraciones al maíz nativo.

En fin, recordará el lector la ceremonia que López Obrador encabezó para pedirle permiso a la madre tierra para construir el Tren Maya, si AMLO no se pronuncia contra la LFVV y se legalizan las semillas transgénicas ¿con qué cara le pediría perdón a nuestra Tlali Nantli, a nuestra amada Akna? 

Por Marco Antonio Ortiz Salas

*SECRETARIO GENERAL DE LA COALICIÓN DE ORGANIZACIONES DEMOCRÁTICAS, URBANAS Y CAMPESINAS, CODUC A.C.

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