En el último trimestre del año sería reabierta al público
Con el objetivo de que en el último trimestre del año sea reabierta la parroquia de San José, fueron retomados los trabajos de reparación de los daños ocasionados a la parroquia de San José por el sismo del 19 de septiembre de 2017
Marco Antonio Padilla Aguilar, responsable del inmueble, informó que autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) le aseguraron que a más tardar, la próxima semana será liberado el recurso completo a la empresa responsable de las labores de reparación para que “ya le entre con todas las ganas a reparar el daño”.
Agregó que el proyecto presentado por el INAH contempla que la intervención durará entre 9 y 10 meses, por lo que estimó que si se agilizan los trabajos la iglesia podría ser reabierta entre los meses de septiembre u octubre próximos.
El Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden) destinó recursos por 9 millones de pesos, de los cuales, una parte ya fue aplicada en una primera etapa de intervención entre 2017 y 2018; en noviembre pasado inició una segunda fase que fue suspendida en diciembre de 2019 y reiniciada apenas la semana pasada.
Entre los daños del inmueble están la perforación de la bóveda por la caída de la linternilla principal y torción del segundo cuerpo de la torre campanario que degolló las pilastras. Además, fisuras en los muros laterales y testero, donde se ubica el altar principal, en el cual se aprecia una fisura muy marcada que baja hasta la mitad de pared citada.
También, se registraron afectaciones leves en la cúpula principal, en la unión con la bóveda; en la parte que corre de lado izquierdo de la iglesia y más fracturas que no llegaron a grietas, pero que permitieron la filtración del agua de lluvias. Al exterior, el edificio expone fisuras en la fachada sin significar riesgo a la portada.
En el inicio de esta segunda etapa de intervención por parte del INAH se colocó una lona sobre el primer tramo de la bóveda donde se presenta el daño por la penetración de la linternilla que cayó de la torre campanario, con lo que se cubrió el boquete de 2 metros cuadrados ocasionado, con la finalidad de evitar el acceso de agua de lluvia.
También, se ha realizado sobre las bóvedas de toda la parroquia trabajos de calafateo para impedir filtraciones y prevenir mayores daños a las mismas.