
Hay victorias que deben contarse en voz alta. La certificación ISO 9001:2015 para la Tesorería Municipal de Tlaxcala no es solo un diploma enmarcado en la pared, es, o pretende ser, el candado que promete que cada peso público tendrá nombre, apellido y ruta clara.
Alfonso Sánchez García sabe que en tiempos donde la desconfianza hacia los gobiernos es moneda corriente, hay que blindarse con sellos internacionales. La obtención de la ISO 9001:2015 implica que procesos tan cotidianos como el pago del predial, la ejecución de obra pública o la compra de insumos municipales estén regidos por estándares globales de gestión de calidad.
El discurso del alcalde estuvo respaldado por Robert Gaytán, director comercial de Global Standards, quien mencionó que la certificación cuenta con aval del International Accreditation Forum y supervisión de la Entidad Mexicana de Acreditación.
Pero todavía hay más, la semana anterior Sánchez García formalizó la adhesión de la capital al Grupo M20 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, un mecanismo que agrupa a los municipios con mayores niveles de desarrollo humano del país.
Tlaxcala se colocó en el noveno lugar nacional en Índice de Desarrollo Humano, de acuerdo con las mediciones del PNUD, un hecho histórico que posiciona al municipio como referente y que, políticamente, robustece la figura del edil más allá de las fronteras estatales.
Tlaxcala capital está compitiendo, y en esa competencia, Alfonso Sánchez García va adelante: siendo el ejemplo a seguir en el estado, el más “picudo” en resultados y visión, el que puso la vara más alta y obligó a los demás a mirarlo.