“Repensar el uso, cuestionarnos para qué la usamos”: Diana Morales, directora de Cyberpink

Activistas y colectivas de defensa de los derechos de las mujeres celebraron la aprobación de la iniciativa que tipifica la violencia digital, un paso que consideran fundamental para cerrar las brechas de impunidad en el entorno virtual, toda vez que uno de los puntos más relevantes de la nueva legislación es la incorporación de la inteligencia artificial como una herramienta que, si bien puede utilizarse con fines laborales o educativos, también ha sido empleada para crear contenido sexual íntimo sin consentimiento.
Diana Morales, directora del colectivo Cyberpink, expresó la importancia de visibilizar el trabajo previo que permitió construir la propuesta legislativa, así como los desafíos que aún persisten en la materia.
Agradeció el acompañamiento de las mujeres que integran su colectivo y destacó que la iniciativa no surge de un ejercicio aislado, sino del trabajo territorial que realizan en zonas como la región oriente del estado, donde la violencia de género enfrenta niveles alarmantes de invisibilización.
Señaló que para ellas era fundamental que la reforma desagregara la Ley Olimpia, particularmente por el contexto de Tlaxcala como entidad con altos índices de trata de personas.
Explicó que, aunque en otras entidades se ha intentado regular este tipo de prácticas, el reconocimiento expreso en la ley representa un antes y después al obligar a repensar el origen de estas tecnologías.
“No solamente pensar la inteligencia artificial como una herramienta que nos ayuda quizás para trabajo, para escuela, sino también pensar de dónde viene, desde dónde está construida, los litros de agua que está consumiendo, la explotación que viven las comunidades en donde se crean estos bancos de datos que alimentan la inteligencia”, expuso.
Morales advirtió que la creación y difusión de este tipo de material afecta de manera desproporcionada a mujeres con exposición pública, como políticas o funcionarias, pero también a cualquier niña o mujer cuya imagen sea tomada, editada y distribuida sin su autorización, ante lo cual alertó que el alcance de estas redes no se limita a grupos de mensajería local, sino que atraviesa fronteras al canalizarse a plataformas internacionales.
Uno de los puntos que generó mayor consenso entre las asistentes fue la mención de la activista sobre los límites que enfrentan las autoridades ante la falta de regulación de las empresas tecnológicas, toda vez que en su discurso, reconoció que, aunque existen voluntades institucionales, el marco de acción se ve restringido cuando no hay corresponsabilidad de las compañías que desarrollan y gestionan las plataformas digitales.