Con el Festival del Maíz en Ixtenco, buscan reivindicar el saber tradicional, recordando incluir a los agricultores en sus propios foros

El próximo 28 de marzo, el municipio de Ixtenco, Tlaxcala, se vestirá de azul maíz para celebrar la decimoquinta edición de su festival dedicado al grano ancestral, misma que se ha consolidado como un espacio famosísimo en la región, que busca además de exhibir la diversidad cromática de sus mazorcas, la problemática del maíz que ya no se limita a la amenaza de los transgénicos, sino que ahora enfrenta la modificación de su secuencia genética.
Cornelio Hernández defensor del maíz, reclamó la invisibilización sistemática de los campesinos, cuestionando duramente cómo el discurso oficial y académico los ha rebautizado como “agro productores”, un término que, a su juicio, despoja la historia, la identidad y los saberes acumulados por milenios.
“Sí, les digo de dónde se nutrió la agroecología, no de los saberes campesinos, entonces ¿por qué nos quieren invisibilizar también?”, lanzó el investigador y activista, quien además celebró la inclusión de una “mesa de saberes campesinos” en el programa.
Un gesto que consideró necesario, ya que el evento había sido planeado inicialmente solo con conferencias académicas. “Si es un festival campesino, ¿por qué los campesinos no están en este foro?”, cuestionó, evidenciando la contradicción que aún persiste entre la teoría agroecológica y la práctica de dar voz a quienes labran la tierra.
El festival no solo es un espacio de denuncia, sino también de revalorización cultural, pues se hizo hincapié en la importancia de rescatar la lengua yumhu y en dignificar la gastronomía local.
Con un gesto que refleja el orgullo por la identidad, se destacó que la cocina campesina, históricamente menospreciada bajo estigmas clasistas, pretende ser reivindicada como un pilar de resistencia y salud.