Con un mensaje nítido contra las injerencias, la guerra, el uso de la fuerza de forma arbitraria y el descontrol de las redes sociales

Con un mensaje nítido contra las injerencias, la guerra, el uso de la fuerza de forma arbitraria y el descontrol de las redes sociales, que fomentan la desinformación y el odio, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en su calidad de líder de las fuerzas socialdemócratas del mundo, cerró los encuentros que encabezó estos días en Barcelona, tanto la cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia (a la que acudió la presidenta Claudia Sheinbaum) como la primera Movilización Progresista Global (GPM, por sus siglas en inglés).
Sánchez comparte liderazgo con el brasileño Lula da Silva, que han impulsado ambos encuentros para “crear comunidad” y “dar esperanza” a sus seguidores. De hecho, eso se vio en la plenaria final, a la que no sólo acudieron los más de mil delegados y representantes de formaciones políticas y organizaciones civiles de todo el mundo, sino que también acudieron ciudadanos y militantes de base, más de 6 mil, que siguieron a través de una pantalla gigante las palabras de sus líderes.