Vocero del gobierno hizo un llamado al respeto mutuo y separó las movilizaciones campesinas de la actividad turística por el avistamiento de luciérnagas

El gobierno del estado informó que las movilizaciones convocadas por organizaciones campesinas en los municipios de Nanacamilpa y Cuapiaxtla se catalogarán como pacíficas siempre y cuando no afecte el libre paso y tránsito, por lo que mantendrán vigilancia ante la intención manifestada por uno de los grupos de bloquear una caseta de cobro, confirmó el titular de la Coordinación de Comunicación Social, Antonio Martínez Velázquez.
En el caso de Nanacamilpa, y el Frente de Productores de Maíz y de Trigo, en Cuapiaxtla, convocaron a estas acciones en apoyo a un esquema nacional que involucra tanto a transportistas como a líderes campesinos.
“En el caso de Cuapiaxtla, la convocatoria fue llevar maquinaria y tractores, entendemos que por la mañana se pretendía tomar la caseta para que no hubiese cobro; entendemos que esto no se ha dado hasta este momento, pero el llamado siempre es al respeto mutuo”, declaró el funcionario.
Martínez subrayó que todos tienen derecho a manifestarse y expresarse, con la única condición de no afectar el derecho de otras personas, poniendo como ejemplo la libre circulación vehicular.
Sobre la preocupación por el impacto en el turismo, especialmente en la temporada de avistamiento de luciérnagas en Nanacamilpa, el vocero estatal trazó una línea divisoria entre los ejidatarios dedicados al ecoturismo y a quienes el funcionario catálogo como "acaparadores de granos".
Destacó que los ejidatarios del bosque, tanto en ese municipio como en Calpulalpan, están muy bien organizados, con avistamientos debidamente registrados y una oferta que incluye opciones para hospedaje y comida.
“Yo espero, o pensamos, que no afecta, los turistas llegan a Nanacamilpa precisamente por la belleza de las luciérnagas, de los bosques, ahí los ejidatarios están muy bien organizados y eso los separaría de los acaparadores de granos”, enfatizó.
Martínez enfatizó una crítica a los intereses detrás de las protestas agrícolas, al afirmar que se trata de una situación recurrente donde los pequeños acaparadores locales son utilizados por grandes capitales agroindustriales del norte del país.