
Dicen los que saben, que a comenzado a figurar un nombre que pocos tenían en el radar inmediato, pero que se mueve con una discreción calculada. Se trata de Oscar Flores Jiménez, secretario de Finanzas del Gobierno del Estado de México, quien ha iniciado una serie de reuniones en corto en diversos municipios de la entidad. Pareciera que el funcionario mexiquense ve posibilidades reales de que la balanza se incline a su favor ante la disputa que se ha intensificado en las últimas semanas entre los grupos de los dos candidatos más visibles, la senadora Ana Lilia Rivera y el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García.
Oscar Flores ya se mueve con su estructura más cercana y ha tendido puentes con el grupo de los funcionarios inconformes con las decisiones políticas de la gobernadora Lorena Cuéllar. Quienes están cerca de estas operaciones comentan que los encuentros en los municipios han sido poco visibles porque el objetivo es preparar el terreno ante la franca división que impera entre las corrientes morenistas.
A pesar de que Flores no cuenta con la presencia política abierta que ostentan Ana Lilia Rivera o Sánchez García, está utilizando a sus allegados para posicionarse bajo la premisa de que en el río revuelto de la interna, él pueda quedarse con la candidatura. El grupo que lo impulsa le apuesta a que se convierta en el símbolo de unidad necesario entre dos corrientes que no dan muestras de tregua para garantizar el triunfo en 2027. Es por ello que sus reuniones han tomado mayor fuerza y celeridad, pues el reloj corre hacia el mes de mayo, fecha en la que se realizará la encuesta definitiva del partido.
Sin embargo, el espaldarazo que la presidenta Claudia Sheinbaum recientemente le dio a la gobernadora, al reconocerle el trabajo realizado en el estado, da señales de que será Lorena Cuéllar quien lleve mano en la designación de su sucesor.