Por primera vez en la historia el Parlamento español cedió su atril, el corazón de la democracia de este país

Por primera vez en la historia el Parlamento español cedió su atril, el corazón de la democracia de este país, a un líder religioso, al Papa León XIV, que centró gran parte de su discurso en abogar por el fin de la crispación, del enfrentamiento cerril entre los propios diputados y senadores que escuchaban con atención sus palabras, en las que les insistió en que “la firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”.
En el tercer día de su gira en España, el jefe del Estado Vaticano también se reunió con víctimas de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia que lidera, un flagelo que definió como “plaga” y del que apeló por la “verdad, la justicia y la reparación”.