El secretario de Salud dijo que desde 2020 se trabaja con la industria artesanal y de materiales didácticos para eliminar plomo de pinturas y plastilinas

A casi cuatro años de que se detectara que una tercera parte de los niños tlaxcaltecas de entre 1 y 4 años tenían niveles elevados de plomo en sangre, la entidad sigue sin poder contener el problema.
Investigadores dieron a conocer en 2024 que Tlaxcala se mantiene entre las tres entidades con mayor prevalencia de intoxicación por este metal en población infantil, un dato que enciende las alarmas de salud pública, como lo documentó este medio de comunicación y cuya información puede consultarse en el siguiente link: https://goo.su/9eROgy
Ante este panorama, el secretario de Salud del estado, Rigoberto Zamudio Meneses, en una breve entrevista detalló las acciones que su dependencia ha realizado para enfrentar la situación.
Aseguró que desde 2020 se trabaja con la industria artesanal y de materiales didácticos para eliminar el plomo de pinturas y plastilinas.
Sin embargo, reconoció que aún persisten fuentes de exposición, como los barnices utilizados en alfarería para fijar colores y texturas, así como residuos de la industria petrolera que han terminado en los pozos de agua potable.
"La fuente de absorción ha sido a través del agua potable", explicó Zamudio, y agregó que la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios de Tlaxcala (Coeprist) mantiene una campaña de monitoreo en los pozos, que ahora consideran el principal riesgo.
Esta declaración contrasta con versiones oficiales anteriores que descartaban el agua como origen del problema y señalaban exclusivamente a la alfarería.
El funcionario dijo que se mantiene una comunicación constante con la Casa de las Artesanías para capacitar a los productores y evitar el uso de esmaltes con plomo, especialmente en la zona de San Pablo del Monte, donde se elabora talavera.
No obstante, cuando se le cuestionó sobre el número de menores intoxicados, Zamudio evitó dar una cifra concreta y estimó que entre el 1% y el 3% de la población que aún utiliza materiales contaminados podría estar afectada.
Esta estimación contrasta con los porcentajes revelados por el estudio, que superan el 30% de la población infantil.
Mientras los investigadores insisten en la urgencia de una estrategia nacional para retirar el barro con plomo y reforzar la vigilancia epidemiológica, las autoridades estatales afirman que las capacitaciones y la verificación de normas son el camino.
La realidad, sin embargo, es que Tlaxcala sigue encabezando las listas de intoxicación, y las acciones emprendidas hasta ahora no han logrado revertir la tendencia.