En estos municipios se organizaban proyectos sin nulo apoyo institucional

La titular de la Secretaría de Cultura del Estado, Karen Álvarez Villeda, reveló que antes de poner en marcha los actuales proyectos culturales, se encontraron con diversas iniciativas comunitarias de salas de lectura que operaban sin ningún tipo de apoyo en los municipios de Contla e Ixtenco.
Esta situación, dijo, evidencia la falta de respaldo previo a esfuerzos ciudadanos por fomentar el hábito de la lectura en esas localidades.
“En Contla e Ixtenco se habían trabajado salas de lectura con nulo apoyo”, señaló la funcionaria, al destacar que ahora se busca fortalecer esos espacios y brindarles acompañamiento institucional.
Actualmente, la dependencia contabiliza 120 salas de lectura activas en todo el estado, y se prevé que esta cifra aumente conforme se trabaje con los mediadores de lectura.
Incluso, gracias a la colaboración con la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco), se han abierto cinco nuevas salas.
Además, se implementa una estrategia conjunta con la Secretaría de Educación Pública del Estado (SEPE) para fortalecer el fomento a la lectura en las bibliotecas.
Como parte del impulso a la lectura, se desarrolla el programa “25 para el 25” en conjunto con el Fondo de Cultura Económica (FCE), que consiste en la entrega de libros físicos y el acompañamiento de experiencias lectoras.
En el ámbito de lenguas indígenas, la Secretaría de Cultura inició el año pasado un proyecto de revitalización en coordinación con el Instituto de Lenguas Indígenas del Gobierno.
De acuerdo con datos oficiales, entre el 2 y el 5 por ciento de la población en Tlaxcala habla alguna lengua indígena, aunque se han identificado otras lenguas no originarias en la entidad.
En Ixtenco, se apoya la lengua Yumhu a través de las Jornadas por la Paz, que incluyen intervenciones y publicaciones.
Asimismo, se impulsa el Premio de Lenguas Indígenas Tlaxcala, en colaboración con Bellas Artes, que reconoce obras en lenguas originarias.
Con un estímulo económico de 100 mil pesos por parte del gobierno estatal y otros 100 mil por parte de Bellas Artes, se busca preservar la oralidad y las narraciones más allá del formato libro.