Columna

Cada semana, querido lector, las redes sociales parecen convertirse en una ruleta de casino donde la suerte o, mejor dicho, la percepción digital, decide quién será el próximo gran favorito rumbo a la gubernatura de Tlaxcala en 2027.
Un día, el nombre de Alfonso Sánchez García baila en lo más alto de las encuestas; al siguiente, el péndulo se mueve y sitúa a Ana Lilia Rivera Rivera como la indiscutible puntera; y en otras mediciones, es Josefina Rodríguez Zamora quien encabeza la lista, incluso, en algunos sondeos más creativos, aparecen nombres que ni en las quinielas más surrealistas esperábamos ver.
Suben, bajan, desaparecen, reaparecen, esta guerra de encuestas parece más una montaña rusa emocional para los aspirantes que un verdadero termómetro electoral, pero entre tanto movimiento, ¿cuáles son reales?, ¿cuáles reflejan verdaderamente las preferencias del electorado?
Por ahora, sirven más para encender la hoguera mediática, inflar egos de unos, espantar a otros y darle carnita fresca a los medios que necesitan titulares para sobrevivir otro día.
Tlaxcala tiene una ventaja, alrededor del 82.2 % de su población usa Internet, lo que significa que la gente no necesita esperar a que una encuesta les diga a quién amar o a quién rechazar, solo basta con entrar a Facebook, Instagram o hasta TikTok y ver qué hace cada suspirante.
Porque todos, absolutamente todos, tienen su página bien o mal alimentada, fotos, eventos, recorridos, discursos, abrazos, flores, sonrisas, ahí está la evidencia pública de su desempeño y también de sus ausencias.
Ahí puede usted, sin intermediarios, evaluar quién trabaja, quién simula y quién solo sonríe para la foto.
De aquí a que llega junio de 2027, cuando los tlaxcaltecas elegirán a quien suceda a Lorena Cuéllar Cisneros todavía hay tiempo. Tiempo para observar, analizar, cuestionar y, sobre todo, no dejarse llevar por tómbolas disfrazadas de encuestas.
Más allá de los números que suben y bajan como espuma, lo que realmente pesa es lo que cada aspirante está haciendo hoy, a la vista de todos. Mientras tanto, usted juzgue, y que la próxima encuesta no le provoque más vértigo que un juego mecánico de feria.