Mientras los funcionarios del gobierno o del estado festejaban y se tomaban fotos de evidencia que acudieron a la movilización con motivo de la expropiación petrolera en la capital del país, los delincuentes se apropiaron de Tlaxcala.
Este fin de semana diversos personales de la vida política estatal vinculados al gobierno y al partido gobernante que es Morena, se aumentaron del estado para atender la convocatoria realizada por el mandatario federal, mientras un baño de sangre se suscitó en la entidad con por lo menos cuatro homicidios donde el común denominador fue el uso de armas de fuego.
La gobernadora y los funcionarios estaban más preocupados en cumplir con la cuota de movilización de 10 mil personas que se dice que tendrían que llevar al evento convocado por el presidente Andrés Manuel López Obrador en el zócalo de la Ciudad de México.
De esta situación dan cuenta las fotografías en perfiles de redes sociales como el del dirigente de Morena, Carlos Augusto Pérez Hernández, quien presumió las unidades llenas de personas que acudieron a la movilización, mientras que en algunas de las principales ciudades del estado como Calpulalpan, Tlaxcala y Chiautempan, eran escenario de balaceras, homicidios y ataques directos con arma de fuego.
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