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El recuerdo es para los amigos: A Alejandro Martínez Hernández

Columna por José Sergio Barrales Domínguez
Mié. 15 de sep., 2021. 02:11 PM
José Sergio Barrales Domínguez
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El recuerdo es para los amigos: A Alejandro Martínez Hernández

En días recientes, en redes sociales se ha dado a conocer la muerte de varios líderes agrarios o campesinos, y lamentablemente hoy sorprendió a Alejandro Martínez Hernández, militante político de partidos de izquierda. Es inevitable recordar con satisfacción, el trato que se tuvo con él, en momentos interesantes dentro de la actividad política.

Él fue a quien se le encomendó convencerme para participar en la elección del Director General del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA), de la Cámara de Diputados (CD), lo que se concretó después de ocho meses, pues siempre manifesté desinterés al considerar que yo tenía un empleo, y habría que dárselo a otra persona que no lo tuviera. Al final, en una reunión ríspida, un diputado federal me recriminó, que no entendía el porque me negaba a “ayudarlos” en la CD. La palabra “ayudarnos” me llamó la atención, y pregunté a que se refería. Se me explicó que veían en mi participación, la posibilidad de ayudarlos en la elaboración de diagnósticos para hacer planteamientos a favor del desarrollo rural, y decidí participar.

El proceso de designación no fue sencillo, ya que se me acusaba de “ser radical, del brazo armado de López Obrador” y de otras cosas falsas que salían desde la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), en donde impartía clases a nivel licenciatura. Todo terminó con mi elección y aprobación en la CD, y decidí solicitar en la UACh, un permiso sin goce de salario, para no repetir la actitud inmoral de varios universitarios, de cobrar doble salario con el argumento de que esa situación le conviene a la universidad.

El CEDRSSA como otros centros de estudio de la CD, en su estructura hay un comité integrado por tres diputados, previo acuerdo entre las bancadas representadas ahí. En el caso de la LX Legislatura, el diputado federal Alejandro Martínez Hernández, fue el Presidente del mismo, fungiendo como secretarios los diputados Martín Stefanonni Mazzocco y Ramón Barajas López. Habrá que recordar que, esa legislatura fue la que protagonizó la toma de posesión de Felipe Calderón, a quien obligaron entrar al recinto legislativo “por la puerta de atrás”, ya que los diputados de oposición, impidieron su ingreso por el acceso principal. Los videos muestran empujones y forcejeos, unos para bloquear la entrada y otros para abrirla. Así, los diputados iniciaron su trabajo con fricciones, pero mediante negociaciones, se logró generar un ambiente de discusión con respeto y compromiso en el trabajo del centro de estudios.

Debo reconocer que su apoyo en decisiones desde el centro de estudios, nunca fue escamoteado. El primero fue cuando recibí una lista de nombres de los futuros investigadores del CEDRSSA, lo cual, desde luego, no acepté. Mi argumento fue que un centro de estudios no se forma así, cambiando de investigadores de acuerdo al criterio de partidos políticos. La lista representaba el número de investigadores que deberían formar parte del centro de estudios, de acuerdo al número de votos recibidos en la elección de los diputados. Me negué a cambiar a los investigadores, y a excepción de uno que renunció por intereses propios, el resto se mantuvo durante la LX Legislatura y un poco más. A los investigadores se les dio dignidad, al reconocerles la autoría en sus investigaciones, estableciendo que mi nombre solo saldría en documentos escritos por mí. Durante mi estancia, gracias al esfuerzo de uno de los investigadores, logró entrar al Sistema Nacional de Investigadores, aunque sin recibir beca, debido a que el CEDRSSA no es reconocía como una entidad académica similar a las universidades. Lo importante fue mostrar la calidad del trabajo realizado en el centro de estudios.

No cambiar a los investigadores del centro, tuvo su costo, ya que se ajustó a la baja el presupuesto del centro de estudios, asegurando solo los salarios. A pesar de esa medida, se hicieron foros y se publicaron varios libros, gracias al uso de parte del salario y por el apoyo de varias universidades que pertenecían a la RACER (Red Académica de Colaboración en Estudios Rurales). Por cierto, la UACh, que es miembro de la red, nunca aportó respaldo económico para poder salir adelante en el centro de estudios, ya que la relación con éste, siempre fue por dinero, asegurando el lucro a favor de algunos universitarios. Aprendí que, en el ambiente legislativo corren principios tales como “nunca hay que decirle no a un diputado”. Eso me fue señalado por una trabajadora parlamentaria, que de buena fe quería “aconsejarme para no tener problemas”. Recuerdo que le pregunté: “¿aunque se vayan para un barranco?”. Y respondió, “aunque se vaya a un barranco”.

A escasos meses de haber iniciado el trabajo en la CD, se discutió mi permanencia o no en el CEDRSSA, ya que, desde la UACh, se denunció que yo estaba involucrado en un desfalco económico. En mi presencia, el comité del centro, discutió esa situación, no si era libre de culpa o no, sino que le preguntaban al presidente del comité: “¿Alejandro, cuánto por la dirección del centro?”. En mi presencia se hablaba de un tema sobre el cual no entendía. Cerca de una hora después, al preguntar mi opinión, en un acto de sinceridad, respondí que no entendía lo que estaban tratando. “¿Pues qué no sabes que tienes una denuncia por Chapingo, de que robaste varios millones de pesos?”. No. Respondí.

Acordaron dejarme trabajar, porque apenas había llegado y era muy pronto para quitarme del puesto, a lo que protesté de manera suave. Mencioné que ellos son los que hacen las leyes y, por lo tanto, deben ser los primeros en respetarlas. Solicité que se hiciera una investigación, a lo cual, solo un diputado respaldaba mi petición. Con mi aprobación a la pregunta, “¿estás seguro de lo que quieres?”, logré el cuerdo de solicitar a la Contraloría de la CD, acelerara un proceso de investigación. Lo que siguió fue un interrogatorio frente a un equipo de abogadas, la entrega de credencial y llaves de la oficina, y ser escoltado hasta la puerta de la cámara, para retirarme del cargo durante quince días. Nunca supe si el diputado Martínez creyó o no la acusación desde la UACh, pero me respaldó para solicitar la investigación. Fui restituido sin conocer el resultado de la investigación, pues se les entregó directamente a los diputados. Fue hasta que dejé la CD, cuando a petición mía, conseguí el resultado de la investigación en la que se me exoneraba de las acusaciones. No podía ser de otra forma ante una acusación falsa y de mala fe. 

Otro acto de respaldo ocurrió cuando se decidió desde el CEDRSSA, realizar un foro para analizar la situación del aumento de precios en los alimentos. Se consideró importante tratar el tema, sin imaginar que sería motivo de malestar en un buen sector de diputados, quienes pidieron al director del comité del CEDRSSA que no se trataran temas de ese tipo. "¿Por qué faltarle al respeto a la gente que no tiene oportunidad de comer, recordándole que tiene problemas para alimentarse?" Ya picados señalaban también, que era falta de respeto decirle a la gente que es pobre, cuando se pueden utilizar otras palabras menos agresivas, tales como, “rezagados económicos”. Señalaban que, “decirle pobre a la gente que no ha sido capaz de salir adelante, es una ofensa grave”. “¡Párele con esos temas!”, se me instruyó.

El 17 de junio del 2008, diez minutos antes del inicio del foro ¿Crisis Alimentaria en México?, se discutía si se realizaría o no. Uno de los auditorios anexos al salón verde de la CD, ya tenía interesados en el tema y no se tomaba una decisión definitiva. Para salir adelante, se me preguntó si estaba decidido a realizar el foro, a lo que manifesté que sí. De esa manera el foro se llevó a cabo, con la ausencia de la representación de un solo partido político. Al final, el foro fue bien ponderado por sus resultados, lo que motivó al partido ausente, solicitar clausurar el evento. Pero, la dureza se hizo presente: “¡Ni madres!, nosotros clausuramos”.

También en el asunto del derecho a la alimentación, no fue bien visto por varios diputados. “No estamos de acuerdo en darle de comer a una bola de flojos”, aseguraban algunos, como muestra de mala interpretación. Se explicó que la idea era avanzar en políticas públicas que aseguraran que todos tuvieran el derecho a alimentarse, pero, por ejemplo, creando las condiciones de empleo para asegurar un ingreso y que cada quien decida cómo y con qué alimentarse. Algunos pensaron que se quería poner comedores públicos en donde habría que darle de comer a todos en forma gratuita. El tema ya era viejo, algunos antecedentes databan de 25 años atrás, y no se dejó avanzar su discusión, tal como sucedió con la regulación de la comida chatarra.

Se pidió al diputado Alejandro Martínez el respaldo para seguir desarrollando estudios sobre esos temas, y se autorizó seguir esos trabajos desde la clandestinidad académica. Se crearon documentos para tal fin, y la grata sorpresa que se tuvo con el tiempo, fue que la LXI Legislatura, aprobó el derecho a la alimentación en México. Probablemente el respaldo para esa decisión, fueron los documentos del CEDRSSA, elaborados por un par de sus investigadores.

Cuapiaxtla, Tlaxcala a 14 de septiembre del año 2021; 23:55 h.

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