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Elementos de moral: De los amos. De los criados por Luis Pérez Cruz

En la época de la independencia por Luis Pérez Cruz
Dom. 15 de ago., 2021. 09:00 AM
Luis Pérez Cruz
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Elementos de moral: De los amos. De los criados por Luis Pérez Cruz

En otro momento hemos rescatado algunos fragmentos de Elementos de Moral de Miguel de Zamacois publicado a principios del siglo XX, pero que nos muestran temas propios de la vida cotidiana en el México del siglo XIX, de las dos entregas anteriores, una se refiere esencialmente a el comportamiento en el matrimonio, donde las recomendaciones se centran en la conducta de la mujer, tanto al interior del hogar, pero, sobre todo, hacia afuera.

          En la segunda se representa la conducta de los individuos para con su prójimo, lo cual nos perece revelador de las recomendaciones para mostrar una conducta moralmente intachable.

          En esta ocasión, el tema trata sobre la relación entre el amo y el criado; aun consumada la independencia de México permanecieron tipos de relación basadas en la servidumbre, incluso ciertos comportamientos llegan a nuestros; tan solo veamos nuestra realidad, donde se representan relaciones laborales basadas en la sumisión, ello sucede en las empresas, en la fabricas, en las instituciones y dependencias públicas; aun hoy somos testigos de cómo reproducimos relaciones laborales de subordinación, donde la permanencia en el trabajo no depende de nuestras capacidades y méritos, sino de la forma en que aceptemos el sojuzgamiento.

          Estamos por cumplir 200 años de la consumación de la Independencia y las prácticas descritas en este documento permanecen y son tan vigentes que nos sorprendernos que sigan tan vivas a pesar de los múltiples movimientos sociales que este país ha vivido. Pesemos a conocer este escrito del siglo XIX y que hable por sí mismo:

6. De los amos

¿Cómo deben tratar los amos a los criados? Con bondad y dulzura, teniendo presente que, aunque Dios ha puesto la enorme diferencia que media entre ellos y sus sirvientes, como hombres son iguales.

¿Pueden los amos recargar los trabajos de sus criados y mortificarlos caprichosamente? No; deben respetar en ellos la humanidad, y no extenuarlos de fatiga.

          ¿Pagan completamente los amos el servicio de sus criados con entregarles el salario estipulados? No; porque el salario más crecido, no guarda proporción con el acto de servir á un semejante.

          ¿Deben velar los amos sobre la conducta de sus criados? Sí; de ella dependen sus intereses, su seguridad, y algunas veces su reputación y la tranquilidad de su casa.

          ¿Cómo deben hacerse amar y respetar? Haciendo una vida arreglada y ejemplar; dándose por entendidos de su buen comportamiento, recompensando su celo y aplicación.

          ¿Deben familiarizarse con ellos? No, porque una mal entendida familiaridad, disminuye el respeto y atención de los criados y les da cierta confianza abusiva.

          ¿Deben desentenderse los amos de las conversaciones de los criados, si no fueren de consecuencias? Sí; porque, si se diesen oídos á la mayor parte de sus discursos se malquistarían los esposos, los hermanos, los padres é hijos, los amigos, y los sirvientes mimos.

7. de los criados

          ¿Á cuántas pueden reducirse principalmente las obligaciones de los criados? Á cuatro: 1ª.  Amar y respetar a sus amos. 2ª. Ser sufridos porque la paciencia es la virtud de su oficio. 3ª. Ser exactos y puntuales en el cumplimiento de sus tareas. 4ª. Ser leales, respetar la propiedad de sus amos, defenderlos en caso necesario, y mirar por el honor é intereses de la familia.

          ¿Cómo deben conducirse con los niños de casa? Manifestándoles mucho amor y cariño; pero sin familiarizare, ni tener en su presencia conversaciones indiscretas. Nada es más interesante que respetar la inocencia de los niños.

          ¿Qué debe hacer el que sirve á quien ejerce altos destines? Recibir con afabilidad y cortesía á los que preguntan por su amo, porque el abatido infortunio traga sobrada amargura sin añadirle la mortificación de parte de un dependiente.

          ¿Y los que sirven a un mercader? Deben mirar como cosa sagrada los géneros comerciales, é intereses de su amo.

          ¿Y el que sirve á un artesano?  Debe trabajar en ausencia de su amo con la misma aplicación que en su presencia, mirando como propios sus intereses.

          ¿El que sirve á la viuda, al huérfano é al anciano? Debe tener tanta más probidad y delicadeza, cuanta es mayor la confianza que goza, y la facilidad con la que puede faltar á ella.

          ¿Qué debemos pensar del que abusa de la incapacidad de sus amos, malgastando o robando sus caudales? Que es un hombre desleal, sin honor, sin delicadeza, que debe ser desechado como mal servidor, y castigado como malhechor.

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