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Identidad y patriotismo en Miguel Lira y Ortega por Luis Pérez Cruz

Desde la Sociología columna por Luis Pérez Cruz
Dom. 19 de sep., 2021. 02:12 PM
Luis Pérez Cruz
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Identidad y patriotismo en Miguel Lira y Ortega por Luis Pérez Cruz

En este mes de la patria mucho se habla de los símbolos que nos proporcionan identidad y destacan el ser mexicano. En estos tiempos la recapitulación sobre la identidad y su importancia, pasa por la forma en que rescatemos el pasado y qué momentos son fundamentales para sustentar nuestra visión. Para ello los usos del pasado se encuentran en un momento de confrontación.

          Uno de los políticos tlaxcaltecas del siglo XIX que más contribuyeron y ofrecieron elementos fue Miguel Lira y Ortega (1828-1882), quien fue tres veces gobernador y lucho tanto en la guerra de Reforma como en la intervención francesa, además construyó una forma de asimilar el liberalismo decimonónico y adecuarlo a su lucha republicana y en el reconocimiento de Tlaxcala como entidad.

En primer lugar, la historia para Lira y Ortega está inspirada en una visión religiosa, decimos ello porque se debate entre el bien y mal, donde a los buenos les espera, en un futuro indeterminado, gozar de la felicidad anhelada, después de transitar por un camino plagado de tropiezos, sacrificios, muertes de sus héroes e incluso el hambre. Además de vislumbrar y destacar la idea del pueblo elegido, lo cual describe en Historia de la erección del estado de Tlaxcala, de la siguiente forma, refiriendo al pueblo tlaxcalteca con la guía del partido liberal: “El partido liberal tlaxcalteca, como en todos los pueblos civilizados del mundo, está llamado a hacer la felicidad de los propios pueblos después de las dificultades, los sacrificios y las dolorosas decepciones que son necesarias en semejantes empresas, por ser ley de la naturaleza que los bienes se adquieren acosta del trabajo; pero el partido liberal tiene que sobrevivir a sus enemigos y a todas las desgracias y vicisitudes  que se interpongan en su camino, porque tiene por fundamento la virtud y por objeto el bien de la humanidad con el reinado de la justicia.”

Asimismo, cabe destacar que Lira tuvo una férrea convicción liberal, basado en el progreso del pueblo y la reforma tan necesaria para Tlaxcala, pero también tenía una profunda confianza en la religión, que de acuerdo a palabras propias asevera: “Esta convicción parte integrante de mi naturaleza, formó el credo político religioso que profeso y me sigo fanatizando para defenderlo, aun a costa de los más grandes sacrificios.”

Al igual que la mayor parte de los liberales mexicanos, como es el caso de Ignacio Manuel Altamirano, Benito Juárez, Guillermo Prieto, entre otros, Lira y Ortega se adhiere al liberalismo, pero no deja sus profundas creencias religiosas, a diferencia de los ilustrados franceses e incluso mexicanos como Ignacio Ramírez “el nigromante”. A los liberales como Lira y Ortega, el historiador mexicano Luis González definió como “comecuras”, por ser liberales, pero no antirreligiosos.

Finalmente, creemos que la generación de la reforma liberal mexicana tuvo como preocupación sustancial la consolidación de la identidad nacional, haciendo uso intensivo de la historia como el vehículo que permitiría cumplir la tarea de forjar un nacionalismo fuerte y sólido. Lira llega al extremo de aseverar que la historia es la lucha eterna entre el bien y el mal, entre ricos y pobres, su lucha es redentora y reivindicadora de las causas de los más pobres.

Como consecuencia del anterior punto, para Miguel Lira no es posible asumir la defensa de la independencia y autonomía de Tlaxcala si no existe una identidad, una cultura y un pasado que le den forma y pergeñen a un pueblo, ello será a través del patriotismo, que para él se reduce a la lucha permanente y el sacrificio de un pueblo y sus hombres para lograr mantener su libertad, sin este bien colectivo regresaremos a la época de la Colonia.

Ahora bien, en términos conceptuales en qué se traduce esa lucha inquebrantable de un pueblo por mantener su libertad, en considerar que el patriotismo es el amor a la patria (la patria es la tierra que te vio nacer, el pequeño terruño o pueblo), el amor es un sentimiento o emoción, por ello se relaciona con  apego, simpatía, fidelidad y lealtad, que cuando surgen los Estados nacionales ese patriotismo amplía sus horizontes y se involucran aspectos que van desde un pasado común, una religión, una cultura y, posteriormente, una lengua, un sistema político y económico.

Así entonces, Lira está seguro que el patriotismo es el pilar fundamental de la defensa de la libertad de Tlaxcala tan embestida, desde los tiempos precolombinos, pasando por la Colonia y los intentos anexionistas de los hacendados poblanos durante el siglo XIX; lo religioso en el pensamiento de Lira no es exclusivo, incluso el ser humano le imprime un sentido religioso a su vida, de acuerdo a Heyes, “la creencia en un dios, en un poder misterioso y exterior que lo controla, la cual va acompañada de temor y reverencia y, frecuentemente,  es acompañada por ceremonias y ritos externos.”

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