
Cuando el respaldo se seca en casa, algunos políticos prefieren regar su imagen lejos del terreno que los vio crecer, como está ocurriendo con Ana Lilia Rivera Rivera, quien hoy presume una encuesta nacional mientras en Tlaxcala el desencanto se acumula.
Según una encuesta nacional de QM Estudios de Opinión, en alianza con Heraldo Media Group, Ana Lilia Rivera Rivera aparece con un alto puntaje rumbo a la sucesión estatal de 2027.
La senadora que afirma que su trabajo no permite gestionar recursos extraordinarios para apoyar a la gente de Tlaxcala, esa misma que sigue esperando hechos, no más asambleas informativas, sí tiene recursos para pagarse encuestas nacionales que la eleven, aunque en la realidad su credibilidad ya esté bastante erosionada.
Ese discurso resulta ofensivo para quienes durante años la han sostenido políticamente. Campesinos y simpatizantes que hoy se sienten abandonados observan cómo, cuando se trata de responder a las necesidades del estado, no hay presupuesto ni tiempo, pero cuando se trata de medir popularidad y alimentar una aspiración personal, el dinero sí aparece.
Es la espalda volteada a la gente que la llevó al poder, ese poder que se niega a soltar. Aun así, Rivera Rivera sigue empecinada en que encabezará el recuadro guinda en la boleta en 2027, pero alguien debería recordarle que ya desde hace semanas tiene un pie afuera de Morena.
¿O no por eso buscó refugio en el partido del Tucán cuando sintió que la corriente interna ya no le era favorable? Quien pide sombra en otra casa es porque la suya ya no cobija.
Lo de la senadora ya es más de patadas de ahogado que de proyecto político sólido, aspira a lucirse en el escenario nacional con encuestas hechas a modo, mientras Tlaxcala sigue sin tener claro cuál ha sido su aporte legislativo.
Se le ve de asamblea en asamblea, pero el pueblo continúa preguntándose qué ha hecho por ellos, porque por más que sus números cambien en los estudios demoscópicos, la percepción ciudadana no se compra.
Ahí es donde surge el apodo que ella misma alimentó, “Lady Metepantle”, un mote que nace del desencanto que provoca quien promete mucho y entrega menos.
En la entidad, las encuestas hacen ruido de cara a los comicios, pero el campo y los sectores inconformes gritan más fuerte, por más que QM Estudios de Opinión la coloque en la cima, así que la decisión del 2027 no se escribirá en una medición nacional.
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