
Ante la polémica por la falta de pantallas masivas para disfrutar los partidos de la Copa del Mundo, la decisión de no instalarlas en espacios públicos no fue por falta de voluntad, sino por un principio de austeridad y priorización del presupuesto, toda vez que el pago exclusivo por los derechos de transmisión comercial exigido por FIFA y Televisa alcanzaba los 40 millones de pesos, una cifra que consideró un abuso, dio a conocer el coordinador de comunicación social del gobierno de Tlaxcala, Antonio Martínez Velázquez.
El funcionario subrayó que ese monto correspondía únicamente al permiso para proyectar las señales, sin incluir el alquiler de los equipos de video, el sonido ni la infraestructura complementaria, pues si se contempla poner la pantalla y una carpa, el costo se va a 60 millones de pesos, "eso es una escuela" afirmó, al comparar el gasto eventual con una de las 7 mil obras que la administración de la gobernadora tiene en curso y se ha comprometido a entregar.
Martínez Velázquez, señaló que la mandataria estatal optó, por resguardar los recursos públicos y enfocarse en la culminación de esa infraestructura tangible para la población, "Bajo cualquier circunstancia, gastar eso en fútbol es un escándalo" remató, aludiendo al previsible costo político y mediático que hubiera significado la erogación.
Para no dejar a la afición sin espacios de convivencia, el vocero detalló la estrategia alternativa que se coordina con la Secretaría de Turismo, misma que consiste en una alianza con hoteleros y restauranteros del centro histórico, donde al ser establecimientos privados pueden realizar la transmisión mediante una suscripción comercial a plataformas como ViX, se les proporcionarán pantallas a los negocios y se instalará mobiliario urbano para que la gente pueda asistir y vivir la experiencia, explicó.
Martínez comparó la situación actual con la del Mundial de 1986, recordando que entonces la transmisión corría por el único canal abierto que era Televisa, hoy, advirtió, el costo de los derechos es impagable, razón por la cual más de la mitad de los estados del país tampoco pudieron instalar este tipo de espectaculares: "Nos hubiera gustado, pero con la prioridad de dejar obras a los tlaxcaltecas, una escuela vale más que una pantalla", concluyó.
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