
Mientras en el sur del país más de la mitad de las viviendas arrastra condiciones de precariedad, Tlaxcala tiene solo 7.5% de sus casas con rezago habitacional, una cifra muy por debajo del promedio nacional de 21%, de acuerdo con la actualización 2025 de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi).
Con ese porcentaje, la entidad se integra al grupo de los estados con mejores indicadores, en el que también figuran Aguascalientes (3.5%), Nuevo León (5.2%), Sinaloa y Ciudad de México (6.9% cada uno) y Jalisco (7.7%).
La brecha con otras regiones es profunda, ya que Chiapas encabeza la medición con 63.5% de sus viviendas en esta condición, seguido de Tabasco (60.2%), Oaxaca (47.6%), Guerrero (43.5%) y Veracruz (43%), estados donde la proporción triplica o incluso supera la media nacional.
En el plano nacional, el diagnóstico contabiliza 8 millones 330 mil 372 viviendas en rezago, equivalentes a 21% del parque habitacional. Aunque la cifra representa una mejoría frente al 24.4% de 2020, con una reducción de 2% en el número de viviendas afectadas, el problema sigue concentrado en pocas entidades: Veracruz (13.1%), Chiapas (11.6%), Oaxaca y Estado de México (7.1% cada uno) y Baja California (6.6%) reúnen en conjunto 45.5% del total nacional.
El indicador mide la precariedad de las viviendas a partir de tres factores como materiales endebles o deteriorados en techos, paredes o pisos; hacinamiento, es decir, el número de habitantes por cuarto y falta de servicios básicos, como la ausencia de sanitario o excusado.
Para Sedatu y Conavi, estos datos permiten orientar la política pública hacia las zonas y viviendas que más lo necesitan.
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