
La historia de Luis Martínez no comenzó con un sueño propio, sino con el instinto protector de una madre: Hace tres años, su hermana menor, quien vive con una discapacidad, necesitaba aprender a defenderse, y su mamá encontró una academia donde pudiera entrenar, poco después Luis fue inscrito sin que mediara su voluntad: “Fue obligación, por propia decisión no hubiera entrado, la verdad”, confiesa el joven de 19 años, pero esa imposición materna, que en otro momento pudo haber sido motivo de resistencia, se convirtió en el cimiento de una vocación que hoy define su vida.
Actualmente, Luis es peleador de artes marciales mixtas y su rutina habla de una disciplina poco común a su edad: de lunes a sábado entrena de seis y media a diez de la noche, después de jornadas completas dedicadas al trabajo, el resto del día labora, y aun así encuentra en el cansancio una forma de acercarse a sus metas.
El peleador tlaxcalteca está próximo a debutar como profesional, sus planes apuntan al mes de agosto, aunque mantiene los pies en la tierra: si la oportunidad llega antes, la tomará; si no, peleará por el cinturón en una liga local.
Con dos años y medio de preparación, se visualiza en un buen lugar dentro de poco tiempo y espera “estar pisando muy buenos lugares en los próximos años”.
Más allá de los golpes y las llaves, Luis encontró en este deporte una herramienta de madurez que desea compartir; sabe que en Tlaxcala son pocos los que se dedican a esta disciplina, y por eso valora cada ocasión en la que puede involucrar a más personas y explica que lo más valioso no son las técnicas de combate, sino las enseñanzas que quedan para la vida.
A los jóvenes que enfrentan problemas y dudan en perseguir sus metas, Luis les ofrece un mensaje directo, nacido de su propia experiencia; sabe lo que es estar en un camino que no se eligió y convertirlo en un propósito, por eso insiste en que siempre hay una salida y en que no importa cuántas dificultades existan si el corazón realmente siente lo que se busca, no les pide que forzosamente elijan el deporte, pero sí que se atrevan a seguir aquello que les hace sentido y busquen su propio camino.
“Sigan sus sueños, para todo hay salida”, dice, mientras en su voz no hay pretensión de grandeza inmediata, sino la claridad de quien ha entendido que la disciplina y el apoyo de los suyos pueden transformar una obligación en un futuro lleno de posibilidades.
Te podría interesar...