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Qué sí y qué no es Educación: Hacia una educación crítica, reflexiva y transformadora en el Estado de Tlaxcala

Por: Dr. José Alonso Trujillo Domínguez
Lun. 19 de oct., 2026. 08:44 AM
Dr. José Alonso Trujillo Domínguez
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Qué sí y qué no es Educación: Hacia una educación crítica, reflexiva y transformadora en el Estado de Tlaxcala

En el devenir cotidiano de nuestras aulas tlaxcaltecas, es imperativo hacer una pausa pedagógica y ética para reformularnos una pregunta fundamental: ¿qué estamos entendiendo realmente por educar?

Durante décadas, la tradición escolar reprodujo una lógica que el gran pedagogo latinoamericano Paulo Freire denominó como la “educación bancaria”. 

Bajo este enfoque, el acto educativo se concibió sólo como una mera transacción en la que el docente depositaba sus conocimientos en las mentes de las y los estudiantes, concebidas como recipientes vacíos, quienes sin más remedio solo les quedaba adoptar un rol pasivo, memorístico y acrítico. 

Durante el tiempo que prevaleció la educación bancaria en nuestro país y en nuestro Estado, el saber se concibió como una mercancía estática que sólo había que  transmitirla y no como una herramienta viva que tenía la capacidad de liberar y de transformar.

Hoy, desde la Secretaría de Educación Pública del Estado y la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala (SEPE-USET), reafirmamos con contundencia que esa no es la educación que merecen nuestras niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Para continuar la ruta de la transformación educativa en Tlaxcala, debemos ser claros sobre lo que NO representa el acto educativo:

Lo que NO es Educación:

+ No es la simple transmisión de datos o saberes abstractos, ya que acumular información sin sentido no genera consciencia ni desarrollo humano.

+ No es adoctrinamiento ni imposición, ya que educar no consiste en moldear subjetividades para la conformidad o la obediencia ciega.

+ No es un monólogo pedagógico, ya que no hay aprendizaje real cuando se silencia la voz, la cultura y la realidad del estudiante.

+ No es un discurso hueco sobre valores, ya que los principios no se aprenden memorizando un decálogo, sino viviendo entornos justos y empáticos.

Lo que SÍ es Educación: Diálogo, Ejemplo y Emancipación.

Por el contrario, la educación crítica, reflexiva y transformadora que debemos seguir impulsando en Tlaxcala, debe concebir al hecho educativo como un acto de amor, de valentía y de liberación comunitaria, por lo que propongo una profunda reflexión en torno a los siguientes tres puntos:

1.  Educar es humanizar y formar en valores mediante el ejemplo.

Los valores y principios éticos no se «enseñan» desde un estrado; se contagian e inculcan en el día a día. Se educa desde la congruencia cuando docentes, directivos, autoridades educativas y padres de familia ponemos el ejemplo; cuando las instituciones actúan con transparencia; en el respeto, cuando el aula es un espacio seguro e inclusivo; y en la solidaridad cuando la comunidad escolar se involucra con sus realidades locales. Es así que docentes, directivos, autoridades y padres de familia educamos más con nuestras acciones y nuestra congruencia que con los libros de texto.

2. Educar es problematizar la realidad.

Debemos concebir al aprendizaje como un proceso dialógico donde educadores y educandos aprendamos juntos. Educar es enseñar a formular preguntas críticas sobre nuestro entorno, como por ejemplo ¿por qué existen la desigualdad o el deterioro ambiental y cómo podemos cambiarlos? Es dotar a las y los estudiantes de las herramientas intelectuales para comprender su historia, su identidad tlaxcalteca y su capacidad de ser agentes de cambio.

3. Educar es transformar el entorno.

La educación cobra sentido cuando trascendemos las paredes de la escuela y se traduce en bienestar para la comunidad. Debemos tener presente que no buscamos formar únicamente profesionales competentes para el mercado laboral, sino ciudadanas y ciudadanos conscientes, empáticos y comprometidos con la justicia social de nuestro Estado y de nuestro país.

+ Un compromiso compartido por Tlaxcala.

La transformación educativa no se decreta desde un escritorio; se construye diariamente en cada preescolar, primaria, secundaria, bachillerato y universidad de nuestro Estado.

Invito a nuestras maestras y maestros —corazón de este proceso de intervención educativa y mejora continua—, a las familias, a las y los directivos y a la sociedad en general a que continuemos derribando la vieja educación pasiva e impersonal.

Sigamos  construyendo  juntos un modelo educativo que encienda el pensamiento crítico, siembre valores con el ejemplo y abra las puertas a un Tlaxcala más justo, reflexivo y profundamente humano.

Porque educar no es depositar; educar es transformar.

* Secretario de Educación Pública y Director General de la Unidad de Servicios Educativos del Estado de Tlaxcala.

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