
En la comunidad de Chabihau, en el sureste mexicano, sobreviven los manglares como guardianes silenciosos de la población costera. Durante años han enfrentado serias amenazas, entre ellas, desmontes, cambios de uso de suelo, crecimiento urbano y el impacto de fenómenos naturales que arrasaron con buena parte de esta vegetación. Sin embargo, tras décadas de trabajo comunitario, comienzan a recuperar vida entre el agua salobre y los troncos que alguna vez quedaron secos.
Esto se ha logrado con la labor de mujeres y hombres de la comunidad que, al reconocer la importancia de este ecosistema, decidieron organizarse para restaurar su ciclo de vida, no sólo por su riqueza natural, sino porque funciona como refugio para el desarrollo de múltiples especies marinas y como una barrera de protección frente a inundaciones y huracanes, cuya temporada en el país ya comenzó.
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