
Un aire de apocalipsis: los habitantes de Teherán se despertaron este domingo por la mañana con la impresión de estar en plena noche, cuando una espesa humareda negra proveniente de varios depósitos petroleros atacados sume la capital iraní en la oscuridad.
"Pensé al despertar que había un problema", declaró a la Afp bajo anonimato un chofer de unos 50 años, que concuerda con las reacciones de los habitantes de Teherán, perturbados por el negro ambiente y la necesidad de prender la luz en pleno día.
A las 10:30, los vehículos seguían obligados a circular con las luces prendidas en la avenida Valiasr, de 17 kilómetros de longitud y que atraviesa la capital iraní de norte a sur.
Un tiempo lluvioso con espesas nubes grises agrega aún más confusión a esta excepcional oscuridad. En el cielo, nubes se mezclan con las espesas humaredas negras de los depósitos petroleros incendiados.
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