
El crecimiento de las ciudades es inevitable y en la mayoría de los casos necesario, la población va en incremento y las demandas en bienes y servicios es muy fuerte, además de las exigencias en mejor calidad de vida, esto se traduce en más y mejor infraestructura, sin embargo no hay que olvidar que esto viene acompañado de obligaciones ambientales, responsabilidades civiles, administrativas y legales, para todos los gobiernos y particulares interesados en ofrecer nuevos proyectos y hacer uso de lo que nos brinda la naturaleza; por ejemplo, más escuelas, hospitales, grandes edificios de gobierno, nuevas y mejores vías de comunicación, complejos habitacionales donde crecen cientos de generaciones, panteones que en muchos municipios están colapsados y hay necesidad urgente de crecimiento y operación de nuevos cementerios; podría nombrar cientos de complejos constructivos que están obligados a cumplir con la normatividad ambiental vigente, puedo asegurar con firmeza que toda obra de las dimensiones que sean, bajo las condiciones que sean requiere apego a ciertas leyes, reglamentos y obligaciones ambientales, que adquirimos al construir y al operar cualquier tipo de proyecto.
Y es que; no es solo el derribo de árboles, “el que no veamos vegetación” en nuestro predio a construir, desde la compatibilidad con el uso de suelo, la erosión que causamos, impedir la infiltración natural a los mantos acuíferos, las emisiones a la atmosfera, la contaminación de ruido, factibilidad de servicios dentro y fuera del polígono, hasta la cercanía con Áreas Naturales Protegidas, Parques Nacionales, colindancia con cuerpos de agua y zonas federales, riesgo de desastres naturales; es entre muchos otros, son los temas a tratar en la gestión y el impacto ambiental.
En Tlaxcala vamos a paso acelerado con la construcción de infraestructura, por todo el Estado podemos ver nuevos y más grandes complejos, desgraciadamente hay mucho desconocimiento de la reglamentación y poca educación ambiental, además de poca o nula voluntad, tanto gobiernos de distintos niveles como los particulares en múltiples ocasiones hacen caso omiso de la reglamentación vigente, distinguimos a lo lejos las cuantiosas inversiones de recursos que carecen de partida ambiental al parecerles algo que pueden pasar por alto, lo contrastante es ver la gran pérdida económica al primer evento natural al que se enfrenta la obra, desde materiales de muy baja calidad, hasta obras ejecutadas sin los estudios necesarios para que estas sean de menor impacto ambiental, más seguras y duraderas.
Lamentablemente la ciudad se encuentra en caos vial por los múltiples ataques de frente de obras tanto públicas como privadas, desorden, uso de las vialidades como patios de maniobra y banco de material, poca planeación y crecimiento descontrolado, sin considerar los desastres naturales que se presentan en la ciudad y sus épocas, causan el fracaso de obras magnas y la perdida cuantiosa que muchas veces son en perjuicio de la sociedad, todo esto y más nos habla de la falta de educación, asignación de partida ambiental y falta de profesionistas en obra que nos hagan saber y transitar las etapas apegados a la normatividad, sin dejar de mencionar que en otras pocas pero no menos importantes, obras que nadie pidió o sin justificación, que son un absoluto y rotundo fracaso, con intenciones diversas que poco tienen que ver con la mejora en el calidad de vida de la población Tlaxcalteca.
La ignorancia en la legislación y la materia reguladora no nos exime de los crímenes, delitos y omisiones ambientales cometidos, es tema importante y urgente para nuestro Estado el camino en apego a la materia ambiental. No debemos olvidar que la naturaleza nos está cobrando factura y en muchas ocasiones estas son cuantiosas, duraderas y en muchos casos con daños irreversibles. Es imperativo hacer equipo entre el dueño de la obra, los proyectistas, el constructor y un profesional del medio ambiente que cuente con las credenciales y la experiencia suficiente para darnos guía, instrucciones y sugerencias viables para que la nueva infraestructura sea todo un éxito, no solo en su etapa operativa, sino desde los primeros pilares en la preparación del sitio, además de compensar, revertir y mitigar la huella ecológica que vamos dejando en todas las etapas. Los estudios ambientales no son requisito ni posturas moralistas a favor del medio ambiente, son obligaciones legales y responsabilidades profesionales.
GISA CONSULTORES CELEBRANDO 13 AÑOS DE EXPERIENCIA, EMPRESA TLAXCALTECA DEDICADA AL CUIDADO, PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE Y LA CONSTRUCCIÓN SUSTENTABLE EN TODO EL PAÍS, GRACIAS A TODOS NUESTROS PROMOVENTES.
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