
Luego de que se dieran a conocer videos en redes sociales sobre un incidente ocurrido en un templo de Cuauhtelulpan durante la madrugada del sábado, en el que personas amagaron a feligreses, el gobierno estatal reconoció que las investigaciones avanzan sin una denuncia formal presentada por los afectados, el coordinador de comunicación social del Estado, Antonio Martínez Velázquez, detalló que el caso es “muy complicado y muy complejo” y que la fiscalía ya trabaja de oficio con apoyo de inteligencia y procuración de justicia, sin embargo, admitió: “es verdad que por lo menos hasta esta mañana no habían interpuesto una denuncia”.
Aunque los hechos fueron captados en video y difundidos ampliamente, Martínez Velázquez subrayó que sin la denuncia correspondiente “no puede echar a andar la máquina para las investigaciones”, por ello, hizo un llamado a los vecinos de Cuauhtelulpan para que confíen en las autoridades y presenten una denuncia formal.
El funcionario destacó que este tipo de actos golpea con fuerza la percepción de inseguridad de la población, pues afecta la vida cotidiana.
No obstante, recordó que durante las festividades de Semana Santa y las procesiones hubo saldo blanco, ante lo cual añadió que la gobernadora planteó la posibilidad de diseñar un programa especial desde la Secretaría de Seguridad Ciudadana, que incluya una unidad de reacción más rápida para atender estos casos.
Finalmente, Martínez Velázquez se sumó al comunicado emitido por la Diócesis de Tlaxcala y al rechazo generalizado expresado en redes sociales por parte de la comunidad católica y de la sociedad tlaxcalteca en su conjunto. “Nos sumamos a ese rechazo a este tipo de actos”, concluyó.
Los hechos refieren que un grupo de sujetos armados cometió robo con violencia al llevarse el Santísimo Sacramento de la iglesia de San Lucas Cuauhtelulpan, Tlaxcala, durante la madrugada de Sábado Santo mientras feligreses realizaban la velación del Santísimo como parte de las celebraciones religiosas de Semana Santa.
Los delincuentes sometieron a una mujer en el exterior de la sacristía y, bajo amenazas con arma de fuego, la obligaron a ingresar al área donde se encontraban los demás asistentes a quienes despojaron de pertenencias dinero en efectivo, carteras y teléfonos celulares.
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