
En un emotivo discurso cargado de memoria histórica y reflexión política, Beatriz Paredes Rangel, una de las voces con mayor trayectoria en el Poder Legislativo mexicano compartió su experiencia y visión sobre la democracia, la pluralidad y el papel de la ley en la transformación del país.
Durante un conversatorio convocado por la diputada Kenia López Rabadán, la oradora, quien fuera presidenta de la Cámara de Diputados en momentos clave de la transición democrática, ofreció un mensaje que combinó el recuerdo de los desafíos superados con una firme defensa de la concordia y el entendimiento entre fuerzas políticas.
La política tlaxcalteca, que se formó al lado de políticos como Emilio Sánchez Piedras y ocupó curules desde el ámbito local en Tlaxcala hasta el Congreso de la Unión, hizo un recorrido por las legislaturas que marcaron su carrera.
Recordó con especial énfasis la LVIII Legislatura del año 2000, cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió la Presidencia por primera vez y ella asumió el reto de encabezar la oposición.
En ese contexto, destacó la importancia de anteponer los intereses del Estado y de México a cualquier disputa partidista, subrayando que la verdadera democracia se demuestra en la capacidad de convivir y construir desde la diferencia.
Entre los momentos en su paso por la cámara de Congresistas, mencionó la histórica presencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en la tribuna, así como la creación del Instituto Nacional de las Mujeres, una iniciativa que, resaltó, surgió del trabajo conjunto de legisladoras de todas las fuerzas políticas, demostrando que cuando las mujeres se unen más allá de las ideologías, logran metas superiores.
No omitió los episodios difíciles, como la irrupción violenta al recinto parlamentario o las tensas negociaciones presupuestales, de las cuales, dijo, se aprende la cualidad de las personas y la importancia del diálogo como herramienta.
La reflexión final fue un llamado a la trascendencia y a la memoria, en un momento que describió como una "oscura hora del mundo", donde algunos liderazgos parecen olvidar el valor de la paz, la oradora se pronunció enérgicamente por el respeto al derecho internacional y la recuperación de la concordia.
Citando al poeta Carlos Pellicer, concluyó que la patria debe ser una alegría para todos y que, más allá de las diferencias, el deber de quienes hacen política es ser "héroes de nosotros mismos" y construir un mejor futuro para México.
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