
El PAN se encuentra más fracturado que nunca y en medio de una ola de deserciones formalizadas desde que la diputada local Miriam Martínez Hernández y su pareja, el líder político Angelo Gutiérrez Hernández, tomaron las riendas del instituto.
Bajo la acusación frontal de mantener "secuestrado" al partido para fines personales y familiares, la militante activa Leticia Hernández Pérez presentó su renuncia irrevocable tras 26 años de trayectoria.
A través de un documento oficial dirigido a la dirigencia nacional del PAN, Hernández Pérez manifestó que su salida responde a una profunda inconformidad con el rumbo de la vida interna del partido a nivel local, señalando que la actual dirigencia estatal se ha apartado de manera grave de los principios doctrinarios de la institución.
La expanistas señala que la concentración del poder en este grupo marital reducido canceló la pluralidad y limitó la participación de perfiles con experiencia, provocando ya la pérdida de posiciones clave como la única diputación federal del PAN en el estado, además de la exclusión sistemática de liderazgos tradicionales.
"El partido actualmente en Tlaxcala está secuestrado por una dirigencia cerrada, sin diálogo, sin autocrítica y sin respeto a su propia militancia. No se puede hablar de dignidad de la persona mientras se toleran dinámicas de agresión política y exclusión", enfatizó la ahora exmilitante, quien argumentó motivos de congruencia para su separación.
Finalmente, la misiva califica como alarmante la existencia de señalamientos públicos en torno a la dirigencia relacionados con conductas contrarias a la integridad y respeto hacia las mujeres, acusando prácticas de hostigamiento y descalificación contra las militantes de la entidad. Con este hecho, se agudiza la crisis interna del panismo tlaxcalteca, señalado por sus propios cuadros de simular una oposición inexistente en el Congreso local.
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